ROMPECABEZAS FAMILIAR

Somos como un rompecabezas, cada uno de nosotros estamos formados por millones piezas, que van encajando entre sí y que terminan formando quienes somos. Hay momentos en la vida o situaciones que nos llevan a tratar de colocar una pieza donde no va, a veces es tan claro porque la forma, el color o el tamaño simplemente es inadecuado, que inmediatamente nos damos cuenta y de forma natural la hacemos a un lado. Hay piezas que tomamos de otros rompecabezas y queremos hacerlas parte del nuestro, pero terminan no encajando. Sin embargo, las piezas más complicadas son las que parece que tienen la forma, el tamaño y el color, inclusive nos llegamos a confundir o muchas veces hasta a acostumbrar a llevarlas puestas de forma incorrecta. En el fondo, SIEMPRE sentimos que algo no va bien, que no funciona, no somos nosotros mismos, no es parte de nuestro ser, llevamos cargando un saco con ladrillos de más. Pero, justo de esto se trata; de identificar lo que es tuyo y lo que no lo es. Todos somos personas únicas y maravillosamente imperfectas, pero formamos parte de un todo y eso nos hace especiales.  

Así como cada uno de nosotros estamos hechos de muchas piezas, en conjunto somos tan sólo una pieza más de un rompecabezas mayor.   No estamos solos, ni somos individuos únicos, aunque muchas veces así nos sintamos. Somos parte de más y el formar parte de ello nos hace sentirnos vulnerables, pero al mismo tiempo poderosos, porque sin nosotros ese rompecabezas no estaría completo.  

El primer gran núcleo del que somos parte es; la familia. Aprender a cooperar desde niños es algo fundamental en la vida de una persona. La labor y el trabajo en equipo tienen un sinfín de beneficios: generan confianza, empatía, comunicación, compromiso, solo por nombrar algunos.  Dentro de una familia cada uno juega un rol importante y su lugar es único.  Sin embargo, muchas veces los padres no logramos inculcar a nuestros hijos la importancia de la cooperación y favorecemos mucho más la competencia entre ellos, sin darnos cuenta de forma consciente que competir es lo contrario de cooperar.

Cooperar es buscar ganar todos; es la forma en la que logramos sumar las fortalezas que cada uno tiene y complementarnos para llegar a un fin común. El problema se da cuando favorecemos mucho más la competencia entre nuestros hijos que la cooperación y el trabajo en equipo. Pero ¿qué podemos hacer para cambiar estas rutinas una vez que existen dentro de nuestra casa? 

El primer paso está en nosotros poner el ejemplo. La cooperación no tiene jerarquía, no porque colaboramos con nuestros hijos o dentro de la casa perdemos nuestro lugar de adultos responsables. Es más, nuestra autoridad, desde el concepto de responsabilidad se torna mucho más sólida, nuestros hijos admiran en nosotros las situaciones en las que nos ponemos a su nivel, cuando el objetivo es un bien mayor, en el que todos salimos beneficiados.  Esto es el trabajo en equipo, hacer dupla con tu pareja para formar y educar con el ejemplo. Ponerse de acuerdo en las reglas y los límites, aun cuando cada uno sea distinto, insisto, esto beneficia a la familia en general. 

El segundo paso es dejar de favorecer situaciones que hagan que compitan entre ellos, es decir, dejar de compararlos. No hacer la típica de: “Mira tu hermano si hace esto”, una lista de actividades que dividen en vez de unir o premios al que logre algo.   La cooperación es el principio del trabajo en equipo, mientras que la competencia sólo busca el bien propio por encima de los objetivos comunes. 

Los hijos aprenden a cooperar de forma gradual y cuando les damos opciones, poco a poco se dan cuenta que forman parte de algo más grande y que son una pieza muy importante de este gran rompecabezas que es la familia.  Cuando uno tiene la sensación de que su trabajo y colaboración no son sólo necesarios, sino también valorados, la sensación de satisfacción es muy grande. Se siente el corazón lleno.  

Hoy, es un gran momento para colaborar en familia y dar roles dentro de la casa. Más que nunca la labor de equipo es indispensable para sobrevivir. Qué maravillosas herramientas de aprendizaje les estamos dejando con este momento en casa, en donde nuestros propios rompecabezas toman forma y la suma de ellos hace que la familia pueda funcionar y progresar.  

Aprovechemos todas las oportunidades para hablar de esto con nuestros hijos. Dividir labores y darle importancia a lo que cada uno tiene que aportar. Coloquemos bien las piezas del rompecabezas para después ser una pieza sólida que complemente el rompecabezas universal. 

Un comentario sobre “ROMPECABEZAS FAMILIAR

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  1. La sociedad al completo es un rompecabezas, ojalá y todos entendiéramos que solo armándonos juntos lograremos una estupenda convivencia.
    Felicidades por el planteamiento que le das a este tema.

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