Del Encierro a la Libertad de ser

En toda tormenta hay momentos de calma,

Dentro de la oscuridad siempre hay un rayo de luz,

En todo lo negro hay blanco,

Y en todo lo malo hay algo de bueno.

Nada ni ningún sentimientos es permanente,

Como la noche cambia al día,

Los momentos de alegría y de tristeza se entrelazan,

Aceptar las cosas tal cual son y que son lo que son,

Es parte de la naturaleza y de la vida.

No somos el centro del Universo,

Nada es personal ni permanente, 

Todo es pasajero. 

Cada momento de nuestra vida es distinto y el truco está en aceptar las cosas como vienen y como son.  Dejar de pelear con lo que no podemos cambiar dentro y fuera de nosotros.

Me parece fácil en el día a día encontrar lo que no está bien. La mayoría de las personas somos muy buenos en ver todo lo que no nos gusta, lo que no tenemos o lo que no somos, en desear ser distinto, tener distintas cosas, estar en distintos lugares. Le reprochamos y reclamamos a la vida todo el tiempo. Cuántas veces no hemos escuchado decir: “ese cuate tiene mucha suerte, todo le sale bien” o al revés “¡hijole, a ese le llueve sobre mojado!” 

La realidad es que no existe la suerte ni mala o falta de esta.  La realidad es que hay personas que fluyen y otras que permanecen atrapadas en momentos específicos, lo queramos ver o no atraemos lo que somos y lo que pensamos. Si sólo vemos lo que nos falta o lo que no tenemos nos volvemos negativos, envidiosos y no fluimos con el universo. Atraeremos cosas buenas cuando seamos capaces de ver lo bueno que somos y que tenemos.

Estar en el lugar que nos corresponde y ser congruentes con nosotros mismos nos permite fluir y no es que no tengamos momentos difíciles ni duros; simplemente nos llevará a ver la parte positiva de ellos y soltarnos porque sabremos que pasarán.  

Nada en la vida es permanente, todo cambia todo el tiempo.  Esto me lleva a reflexionar sobre la oportunidad de reinventarnos a cada momento, de aprender pero sobre todo de fluir con nosotros mismos y con el universo. Reflexiono sobre el tiempo ‘perdido’ en quedarnos atrapados en ciertas circunstancias en las que no tenemos el control, y sin embargo,  nos perdemos de vivir momentos irrepetibles. 

Vivir en el hoy, tanto en los buenos momentos como en los malos porque van a pasar. Disfrutar la felicidad y saber que las cosas no gratas ni agradables o dolorosas también pasarán. Hay que vivir la vida desde el amor y la aceptación.

El amor es el todo, es la energía más grande y fuerte que existe en el Universo. El amor a uno mismo, a los demás.  Porque en el centro de nuestra existencia esto es lo que somos AMOR.

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